Biografía del Padre Darío Betancourt

Nacido en Medellín, Colombia el 6 de agosto de 1939 y fue ordenado sacerdote el 6 de septiembre de 1964, estudió filosofía y teología en la Universidad Gregoriana de Roma.

  • En la Pontificia Academia Alfonsiana de la misma ciudad obtuvo el doctorado en Teología Moral.
  • En la Universidad de Fordham de New York, obtuvo la licenciatura en psicología.
  • Ejerció el ministerio de Párroco en la Diócesis de Brooklyn en Nueva York y como Asesor de los Cursillos de Cristiandad.
  • Actualmente se dedica a dar cursos y seminarios de espiritualidad en muchos países del mundo, especialmente con médicos y sacerdotes.
  • Autor de numerosos libros que abordan temas concretos de la fe, se ha convertido en un visitante asiduo en la provincia de Córdoba, Argentina.

Conocido como uno de los sacerdotes “sanadores”, el padre Darío Betancourt rechaza de plano esa definición: “los curas sanadores no existen, el único que cura es Dios”.

En este sentido es contundente y repite: “Yo rezo y la gente también, y lo que se pone en evidencia es la gracia de Dios”. Viaja por los 5 continentes predicando en los cinco idiomas que habla a la perfección: español, inglés, francés, italiano y portugués. Pero siempre regresa a Nueva York, a su casa en Queens, que heredó de sus padres. «Allí, muy cerca de mi casa, hay una esquinita argentina, con una imagen de la Virgen de Luján que siempre está llena de flores y donde se reúnen a festejar los argentinos cada vez que ganan al fútbol.»

Ampliamente conocido por su don de la Palabra para transmitir el mensaje del Evangelio,  lleva la Palabra de Dios e invita a la gente a acercarse a la fe católica. En cada ciudad o pueblo donde se presenta, congrega multitudes en un clima de oración y con un profundo contenido spiritual.

En sus predicaciones el Padre Darío nos dice:

“Abrir el corazón a Dios vale la pena”

“Yo me limito a decirle a quienes me puedan estar leyendo, que abran el corazón al buen Dios: vale la pena”.

“Puede que usted haya estado por mucho tiempo alejado de Dios. Vuelva a Él. Haga un acto de fe donde se encuentre. ‘Dios mío, yo te amo con todo mi corazón’, a ver qué le va a pasar. Puede que uno lo diga con la palabra y no con el corazón, pero Dios le escucha con el corazón, y así como cuando un niño grita ¡Mamá! y la mamá aparece, así es Dios. Porque somos sus hijos y aunque seamos sus hijos malos, nos ama”.

Buscando paz y sanación



La amplia mayoría de quienes asisten a las jornadas de evangelización buscan sanación espiritual o física. Buscan lo dicen estar más cerca de Dios.Tener un encuentro con Él.

EL padre Betancourt dice que la oración todo lo puede conseguir. El problema es que la gente no sabe rezar.

«La oración es un encuentro personal, vivo, de ojos abiertos y corazón palpitante, como el encuentro de un novio con la novia, o como se encuentra el esposo con la esposa en el acto conyugal. Así debe ser el encuentro con Dios a través de la oración. Pero la gente reza a las carreras, que es lo mismo que un beso a las apuradas. Lo que hay que hacer es sentarse a conversar y decirle a Dios cuánto lo amamos y hacerlo despacito, sintiéndolo y no pensando en otras cosas. Yo digo que orar es el acto de acariciar a Dios.»

 

Fuente: http://misteriodefraternidadvgb.blogspot.com/2015/02/biografia.html