«10 tormentas diarias» de la gente apasionada al teléfono móvil
(Un informe de supervivencia urbana con ironía castiza y realismo madrileño.)
1- La procesión de los zombis digitales: Sales a la calle dispuesto a conquistar el día… hasta que te encuentras a esos seres que avanzan con la cabeza gacha, la mirada pegada a la pantalla y el paso de un desfile fúnebre. Les da igual si hay semáforo, obra o precipicio. Ellos avanzan. Tú esquivas. Y, aun así, alguno te arrolla sin dignarse a levantar la vista, no digamos ya pedir perdón.
2- El frenazo inesperado: Vas por una acera amplia, feliz, confiado… y de pronto alguien clava los talones delante de ti porque ha recibido un mensaje. Tú, con tus reflejos de gato viejo, haces un quiebro para no estamparte. Ellos ni se enteran. Lo importante es el WhatsApp del grupo del cole.
3- El tertuliano del metro: Ese pasajero que decide narrar su vida entera por teléfono a las ocho de la mañana, en un vagón donde aún huele a café y resignación. A ti te da igual que su primo le haya pedido dinero; él necesita compartirlo con toda la línea 1.
4- El fotógrafo compulsivo: No hay croqueta, rotonda o banco del parque que no merezca una sesión fotográfica exhaustiva. Tú esperas pacientemente para pasar. Fotos van, fotos vienen. La ciudad en pausa por culpa de un “espera, que esta ha salido movida”.
5- El altavoz evangelizador: Ese personaje que decide poner vídeos a todo volumen, como si el mundo entero estuviera deseando escuchar un tutorial de hornear bizcochos o el reguetón que le alegra el alma. El móvil como instrumento litúrgico; tú como feligrés involuntario.
6- El caminante en zigzag: No avanza en línea recta. Su trayectoria es un poema dadaísta, llena de curvas caprichosas mientras contesta mensajes. Tú intentas adelantarlo, pero siempre te corta el paso como si fuese un defensa central.
7- El influencer de semáforo: Luz roja. Todo el mundo esperando. Y ahí está él o ella, grabando un vídeo motivacional o haciendo un bailecito. El semáforo pasa a verde, amarillo, rojo otra vez… y sigue ahí, intentando ser viral mientras la cola de peatones suspira resignada.
8- El discusiones-a-plena-voz: Una bronca telefónica que empieza suave y acaba en capítulo de serie turca. Tú solo querías comprar el pan, pero acabas enterándote de la infidelidad, la hipoteca y la fecha del juicio.
9- El colonizador de terrazas: Se sienta, pide un café y se queda dos horas ocupando mesa mientras ve vídeos, escribe, se ríe solo o se hace selfies con el vaso. Inmunes a las miradas asesinas de quienes buscan un sitio libre.
10- El que nunca desconecta: Estás hablando con él o ella. Le miras a los ojos. O eso crees… hasta que escuchas el “plin” y ves cómo su atención se fuga al móvil. Tú sigues ahí, como una estatua, esperando a que regrese del universo digital.
Cierre abierto:
Y mientras la humanidad oscila entre la vida real y la pantalla luminosa, uno se pregunta si llegará el día en que todos recuperemos el arte de mirar alrededor… o si, por el contrario, la ciudad terminará convirtiéndose en un laberinto de peatones hipnotizados. Quizá la próxima tormenta la provoques tú, o quizá descubras una nueva especie de usuario móvil aún por catalogar.
Al fin y al cabo, la historia sigue escribiéndose cada día en las aceras. ¿En qué capítulo te pillará el próximo choque?
