Alimentación saludable: “No más mitos ”
Cómo aprendimos a sospechar de lo que comemos
Durante una consulta médica reciente en Madrid —de esas que terminan con un “todo está bien” y un alivio silencioso— surgió el tema de siempre: el huevo, el pollo y esa sensación difusa de que algo tan cotidiano no puede ser del todo inocente. En el intercambio aparecieron ideas que, sin mala intención, no encajan del todo con lo que hoy sabemos desde la ciencia. Nada grave. A todos nos pasa. La nutrición, como la memoria, se llena de frases heredadas que repetimos sin revisar.
Con ánimo constructivo, y sin ganas de señalar con el dedo, vale la pena detenerse un momento y mirar el asunto con un poco más de calma.
La mala fama es pegajosa
Durante años, el huevo y la carne de ave vivieron una montaña rusa reputacional que haría sudar a cualquier figura pública. Un día eran imprescindibles, al siguiente peligrosos. Que suben el colesterol, que están llenos de hormonas, que solo valen si vienen con certificado, sello verde y nombre propio. Una mezcla de medias verdades, miedos comprensibles y una imaginación colectiva que no descansa nunca.
Empecemos por el huevo
Ese alimento humilde que parece necesitar apellido para ser aceptado: campero, ecológico, de gallinas felices que miran el amanecer. Nutricionalmente, la realidad es menos poética. Todos los huevos son bastante parecidos. Puede variar un poco el perfil de ácidos grasos si la gallina consume más omega-3, pero no hay milagros escondidos en la cáscara. El huevo ecológico no es un superalimento: es un huevo producido bajo normas específicas de bienestar animal y alimentación. Eso es legítimo y respetable, pero no convierte al huevo convencional en una amenaza silenciosa.
El mito persistente del colesterol
Aquí está el fantasma que nunca se va. El huevo tiene colesterol, sí. Como también lo tiene nuestro propio cuerpo, que fabrica la mayor parte del que circula en la sangre. Hoy sabemos que, en la mayoría de las personas, el colesterol dietético influye poco en el colesterol sanguíneo. El problema nunca fue el huevo aislado, sino el contexto: exceso calórico, grasas saturadas, sedentarismo. Culpar al huevo fue más fácil que revisar el conjunto del plato… y del día.
Pollo, hormonas y ciencia ficción
Cuando aparece la palabra “hormonas”, la conversación suele salirse del carril. En la Unión Europea su uso como promotores de crecimiento está prohibido desde hace décadas. No es una recomendación amable: es ilegal. Además, desde un punto de vista práctico, usar hormonas en pollos sería caro, ineficiente y fácil de detectar. Los pollos crecen rápido porque se han seleccionado genéticamente durante generaciones y porque su manejo y alimentación están optimizados. No porque estén dopados.
¿Y los antibióticos?
Otro capítulo con pasado turbulento. Su uso como promotores de crecimiento está prohibido desde 2006, y hoy la normativa es aún más estricta. Se prioriza la prevención, la bioseguridad, la vacunación y el control sanitario. El antibiótico ya no es una muleta diaria, sino una herramienta puntual y regulada. No por altruismo repentino, sino porque prevenir es más eficaz, más barato y responsable.
Lo ecológico: una elección, no un conjuro
La producción ecológica impone normas más estrictas sobre densidad, acceso al exterior y alimentación. Puede ser una elección ética, ambiental o personal, pero no es sinónimo automático de mayor seguridad alimentaria ni de un perfil nutricional radicalmente distinto. Los controles sanitarios se aplican a todos. Las bacterias, conviene recordarlo, no leen etiquetas.
Para cerrar… sin cerrar
Ni el huevo es el villano que nos contaron ni el pollo convencional es un experimento con plumas. Son alimentos seguros, nutritivos y compatibles con una dieta saludable. Elegir uno u otro puede responder a valores, gustos o prioridades personales. Lo importante es que la decisión se apoye en información real y no en mitos que llevan tanto tiempo incubándose que ya nadie recuerda quién puso el primer huevo… y quién empezó a dudar de él.
Bibliografía consultada:
- Organización Mundial de la Salud (OMS). World Health Organization. (2015). Healthy diet. OMS. Documento base sobre dieta saludable, grasas, colesterol y enfoque dietético global.
- Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies. (2010). Scientific Opinion on Dietary Reference Values for fats. EFSA Journal, 8(3), 1461.
https://doi.org/10.2903/j.efsa.2010.1461 Referencia clave sobre grasas, colesterol dietético y su impacto real en la salud. - McNamara, D. J. (2015). The fifty year rehabilitation of the egg. Nutrition, 31(6), 802–808. https://doi.org/10.1016/j.nut.2015.01.010 Revisión histórica y científica sobre el huevo y el mito del colesterol.
- Comisión Europea. European Commission. (2006). Ban on antibiotics as growth promoters in animal feed enters into effect. Documento normativo sobre la prohibición del uso de antibióticos como promotores de crecimiento en la UE.
- Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).
(2014). Hormones in meat: Overview of the public health aspects. Informe técnico sobre hormonas en producción animal y su prohibición en la Unión Europea. - Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (España).
(2020). Producción ecológica en España: normativa y control. Marco legal y sanitario de la producción ecológica, diferenciando aspectos éticos, ambientales y nutricionales.
